Habrá gente que no quiera cambiar porque disfruta de una “posición” buena, cómoda y mantenible. Igual que el corredor de fondo que a pesar de la pájara sigue moviendo los pies como un zombi sin disfrutar de la carrera, solo porque no le pasen. Habrá también quien no quiera cambiar nada, porque lo que él cree haber conseguido no lo ha conseguido con buenas artes. Y habrá, por supuesto que los hay, que piensen que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Supina ignorancia.
La felicidad, que es la aspiración primordial de todo ser humano, se produce en movimiento, no sentado en la poltrona de la seguridad-comodidad-vagancia. Lo feliz pasa a tu lado y debes encender el radar para, desde ese momento, volar según marque su dirección. Como explica la física, todo avanza o retrocede, nada permanece estático.
En la vida no hay que tener hay que ser; y estos tiempos electorales que vivimos, convendría preguntarse quién defiende lo que tiene y quién defiende lo que es; quién solo tiene futuro o quien no querría tener pasado; quién quiere cambiar algo o quién quiere que nada cambie.
El miedo es libre, la ignorancia es electiva, la felicidad es el viento que nos guía y la persona, la que se esconde en el fondo de nuestra alma, debe ser inquieta. Por eso cuando de hoy en adelante me preguntéis qué tal estás, diré: cambiando.
La felicidad, que es la aspiración primordial de todo ser humano, se produce en movimiento, no sentado en la poltrona de la seguridad-comodidad-vagancia. Lo feliz pasa a tu lado y debes encender el radar para, desde ese momento, volar según marque su dirección. Como explica la física, todo avanza o retrocede, nada permanece estático.
En la vida no hay que tener hay que ser; y estos tiempos electorales que vivimos, convendría preguntarse quién defiende lo que tiene y quién defiende lo que es; quién solo tiene futuro o quien no querría tener pasado; quién quiere cambiar algo o quién quiere que nada cambie.
El miedo es libre, la ignorancia es electiva, la felicidad es el viento que nos guía y la persona, la que se esconde en el fondo de nuestra alma, debe ser inquieta. Por eso cuando de hoy en adelante me preguntéis qué tal estás, diré: cambiando.
me encanta....a por ello!!
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