Hombre en construcción: Sonríe

miércoles, 2 de enero de 2013

Sonríe

Empezamos el año con la ilusión de que todo comenzará sin tener en cuenta lo pasado, olvidándonos de que es arbitraria la medida del tiempo, así como la secuencia con la que medimos esos plazos, tontos, que nos obligan y nos condicionan en nuestro devenir. Y empezamos el año con el renovado propósito de cumplir aquellas pequeñas, o grandes, cuestiones que tenemos aparcadas. Encontrando, ahora, energía para intentarlas... al menos.

Queremos dejar de fumar, hacer deporte para adelgazar, aprender inglés, hacer esos pequeños estudios que nos faltan para mejorar en nuestras posibilidades laborales, pero... siempre se nos van cayendo, proyecto tras proyecto, de la cesta que llenamos a principio de año.
Yo te propongo una meta más sencilla, que no se mide con ninguna arbitrariedad temporal, que no espera alcanzar ninguna meta de subsistencia y que no supone ningún fracaso a cada momento: simplemente, reír. Sí, reír a mandíbula batiente. Solo, delante del espejo, cada mañana, sin límite. Igual que si se te hubiera aflojado un tornillo, como si te hubieras bebido una copa matutina y te hubiera dejado flojo el sentido del ridículo.
Entiendo que hacerlo en público puede traer consecuencias no agradables, pero ¡en privado! Ríe a carcajadas; ¿por qué? Porque sí, porque te da la gana, porque te sale de los c..., porque nadie más que tú te mereces reír.
Ya sé que la vida está haciéndonos pasar momentos difíciles, pero no somos responsables de lo que ocurre. Y como dicen los viejos: siempre escampa. Por lo que tú dejarás de mojarte, de empaparte, pero los miserables que nos han llevado a esta situación nunca dejarán de ser miserables... básicamente porque no saben reír.
Sonreír no sé si alarga la vida, pero la hace más feliz.

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