
El actor Tim Robbins (en una entrevista publicada en El País) dice: “no sé lo que es la democracia realmente. Sé lo que es el ideal de democracia. Pero, ¿se puede pensar en estos momentos en un solo país en el que realmente sea la voluntad de la gente la que gobierne? ¿Se puede pensar en algún gobierno democrático que realmente esté legislando para terminar con las diferencias entre ricos y desfavorecidos? “. Y no puedo estar más de acuerdo.
Defendemos la democracia porque se nos hace creer que decidimos con nuestro voto las grandes ideas políticas por las que se va a regir la función del gobierno. Pero esto nunca ha sido así, de hecho, ahora, cuando el verdadero gobierno del mundo, el dinero, le duele el zapato, comprobamos que no, que nuestro gobierno solo es el gestor que hace lo que le dicen. Y el dinero no es de izquierdas o de derechas, el dinero no es de los del norte ni de los del sur, ni de oriente u occidente, tampoco sabe, ni le importa, si existe una democracia, una dictadura, o cualquier otro híbrido entre medias. Apostilla Tim Robbins: “Y me da igual que quien esté en el poder sea de izquierdas o de derechas. No creo que pudiera manifestar mi apoyo a ninguno de esos gobiernos aunque se digan democráticos.”.
El gobierno actual en España nos ha presentado unos presupuestos austeros, “necesarios” para salir de la crisis, nos dice. Para a continuación añadir, que estas medidas tan restrictivas no van a generar resultados a corto plazo. ¿En qué quedamos? Y sí, se ha restringido en todo: sobre todo en políticas sociales, en I+D, en ayuda al desarrollo, en Cultura, en Deporte, etc. ¿En todo? No, en todo no. En pagar a los bancos, no. En pagar la financiación al precio que los bancos quieren (pues se hace por subasta), no. Cuando se ha finiquitado la Ley de Dependencia, cortando toda posible ayuda futura, los bancos van a cobrar hasta la último euro que haya que pagarles. Ninguna negociación para suavizar el impacto de la deuda.
Pero, como en un circo se anuncia el siguiente numero con la consabida frase de el más difícil todavía, Tim Robbins pone el dedo en la llaga: “Constantemente estamos recibiendo mensajes para vivir en el odio.”. Ahora nos gobierna alguien que se le califica de derechas, conservador, neo-liberal o simplemente facha. Y se nos exige que le odiemos, y que este odio se traslade a todos sus seguidores, sus cargos en todos los niveles de la administración, a todas las ideas, sean las que sean, que salen de ahí. Pero cuando hace unos meses gobernaba otro gobierno que se calificaba de izquierdas, progresista, socialdemócrata o simplemente rojo. Se nos exigía exactamente el mismo odio a todo lo que oliera a socialista. Construyendo la burda mentira de que eran los responsables de todos los males del país. Desde luego que los políticos, todos, tienen el cien por cien de la responsabilidad de la situación del país... por dejar hacer a sus anchas al poder del dinero.
Bien pues a pesar de tanto mensaje, me niego a odiar. Sí a discrepar, sí a discutir o debatir, sí a intercambiar ideas y posibles soluciones. No a insultar, menospreciar, dudar de la honestidad moral, o creer que existe una conjura para destruir la sociedad. Existe una coyuntura en la que las fuerzas miserables de este planeta, representadas por el dinero, aprovechan para coger ventaja, para posicionarse 20, 30 0 40 años atrás en los derechos de los que no ostentamos el poder. Estos miserables no tienen ideas, ni vergüenza. Si les dejáramos, volverían a traer la esclavitud.
En otro momento de la entrevista, dice Tim Robbins: “Me deshice de mi televisor. Ya no veo la tele. Me di cuenta de que fueras de la opción política que fueras, te sentabas delante del televisor a odiar. Así que rechazo mis dos minutos de odio, rechazo la idea de odiar a nadie. “
¿Por qué se promociona el odio? ¿No sería mejor una poco de humanidad? Un poco de respeto por las ideas con las que no estemos de acuerdo, evitarían muchas conflictos y muchas vidas en esos conflictos.
¿Por qué es necesario un enemigo al que odiar?
En la obra de George Orwell '1984', “el rebelde es Goldstein y ejerce una función en esa sociedad. Nunca lo eliminan.”, dice Tim. Porque es necesario un enemigo; no se pueden quedar sin enemigo, porque un enemigo da cobertura y justifica sus decisiones, las que les han impuesto. Y que no son necesarias para ayudar a la gente, para solucionar sus problemas, pero si para combatir al enemigo, al peligroso, al odiado. Aunque “lamentablemente” haga más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
¿Existe solución? Sí. Y no se trata de ver solo las cosas negras, ni de ver el vaso medio vació, sino de encontrar cual es el verdadero enemigo del pueblo, de la gente sencilla. Desde luego que el odio no es el camino y la falsa democracia de este país tampoco. ¿O es lógico el reparto de escaños en el parlamento, donde grupos como IU y UPD obtengan mas votos, muchos más votos, que partidos regionales y sin embargo obtengan, proporcionalmente, menos representación? ¿O es democrático que después de más de setenta años que terminó la guerra civil todavía haya miles de cadáveres de españoles asesinados enterrados en las cunetas? ¿O es lógico que lo que dice Angela Merkel, como altavoz de los bancos alemanes, importe más que la manifestaciones de cientos de miles, o millones, de españoles?
Continua Tim Robbins: “Los indignados han logrado cambiar la discusión. Ahora lo importante es la enorme distancia que separa a los ricos de los pobres y que un gran país no debería soportar bajo ningún concepto. Más y más gente ha tomado conciencia de ello y se lo debemos a los indignados. Tal vez no se hayan solucionado problemas. Pero el cambio de mentalidad del ciudadano en general está llegando a ser muy importante. Tanto que, estoy seguro, terminará por tener su reflejo“. Se decía hace tiempo, en relación a la ayuda a los más necesitados del tercer mundo, no le des un pez, enséñales a pescar. Aquí y ahora se podría decir: defiende la democracia, aprende a no odiar. El odio solo da ventajas a los miserables.
Pidiendo disculpas pues a nadie odio, quiero hacer mía la definición de sí mismo que hizo José Saramago: “soy un comunista sin partido”. Si alguien por esto considera que debe odiarme, lo siento por él.
Leí la entrevista de Tim en la edición digital del periódico,me gustó como siempre que descubro algo suyo,me gustaría tener siempre presente la práctica del no odio pero ya no me siento mal por desviarme del camino alguna vez,al reves, sigo siendo un ser humano en prácticas y ya no duele tanto. Un brindis por los que todos los días intentar no odiar y el día que no lo consiguen se perdonan y vuelven a levantarse.
ResponderEliminarSabias palabras las tuyas, Cristina. Porque aceptarse suele ser la asignatura pendiente de los tiempos que corren. Yo creo que basta con tener en cuenta que el odio es el triunfo de los miserables.
ResponderEliminarPreciosas palabras, luchemos porque no se queden sólo en teoría, ya sabes....a amar se aprende amando.
ResponderEliminarTe adjunto un precioso enlace que viene muy bien para completar tu mensaje. Ya sabemos que la culpa de todo la tienen los políticos de nuestros países, los que nosotros hemos elegido. Pero es hora de que aportemos nuestro granito de arena, cada día, en nuestra vida cotidiana.
Este es el vídeo, para disfrutar y poner en práctica
http://www.youtube.com/watch?v=I6sPCSJu31U&sns=fb
Muy interesante el enlace. Y sí, cada día me esfuerzo por no odiar a nadie, aunque a veces el desprecio se me tiña de algo más que enfado.
Eliminar