Hombre en construcción: Luna

martes, 17 de noviembre de 2015

Luna

Ayer murió nuestra gata, Luna. Ha decidido seguir adelante en su camino, esperándonos donde en el futuro nos lleve esta rueda que es la vida. Vamos a pasar unos días de pena (es lógico), nada que ver con los trece años de alegría que nos ha dado. Su presencia ya no nos llenará el espacio vació a nuestro lado, en medio de nosotros, encima de nosotros, compartiendo el sofá más pequeño de la casa. No vamos a escuchar su saludo al despertarnos, o al volver después de unas horas ausentes. Pero nos quedará para siempre los más importante: su cariño. Todos tenemos que morir, pero el cariño de quien nos quiso no se extingue por ello, ni dejamos de querer, recordar, reír, admirar y aprender del ser que tuvimos las suerte de disfrutar. La memoria nos lo recuerda.
Adios Luna. Me gustaría que en un futuro tu fueras pez y yo sauce a la orilla del río, que tu fueras vino y yo el cristal que te contuviera, que tu fueras silencio y yo el oído capaz de escucharte.

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